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Te suena, ¿verdad? Pues resulta que los estiramientos estáticos, que intentan elongar los músculos y tendones para mejorar la flexibilidad, no están recomendados para antes de correr, ya que reducen la fuerza de los músculos involucrados en la carrera y resultan en un entrenamiento mucho menos eficiente.

Antes de entrenar, es mejor que hagas unos minutos de carrera suave para calentar y “despertar” tus músculos. También aumentarás la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal y el flujo sanguíneo para calentar antes y correr de manera más eficiente.

Después de correr, por el contrario, sí que es recomendable dedicar 5 minutos a estirar, sobre todo las áreas que tienen más tendencia a estar tensas después del ejercicio (los gemelos, isquiotibiales, flexores de cadera y cuádriceps). Sin embargo, no es necesario hacerlo inmediatamente después de correr. Todavía no hay una evidencia clara de que el estiramiento sea más efectivo justo al acabar, así que, si en ese momento no tienes tiempo, puedes dejarlo para después sin ningún problema (¡pero no te olvides!).

Y, por último, tampoco es necesario que estires en todos los entrenamientos, ya que a lo largo de tu ciclo menstrual, tu flexibilidad varía mucho. Por ejemplo, en los días de ovulación y los primeros días de regla tu flexibilidad está al máximo por el aumento de la hormona relaxina y no es necesario que estires, ya que podrías incluso provocarte una pequeña lesión.