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Todas conocemos a este viejo amigo de las clases de gimnasia, cuando nos hacían dar vueltas y vueltas corriendo hasta que empezabas a notar una punzada debajo de las costillas. Sí, ¡el horroroso flato! Ese que en lugar de desaparecer dura más que las obras de El Escorial, y que nos impide hacer nuestros entrenamientos a gusto y con normalidad.

Te suena, ¿verdad? Pues hoy vamos a explicarte qué es, cómo prevenirlo y, si aparece, cómo hacer que se vaya lo antes posible para que podamos seguir sin molestias con nuestra sesión de running.

¿Por qué se produce el flato?

La respuesta a esta pregunta es: nadie lo sabe con seguridad. Lo cierto es que aún no hay consenso entre los científicos, aunque hay varias teorías que intentan explicar por qué aparece el flato. Las dos más extendidas son:

  • Mala respiración: al respirar más deprisa de lo normal, nuestro diafragma tiene que trabajar más rápido y de forma más forzada. Esto puede causar un espasmo o contracción en ese órgano, que a su vez tira de los ligamentos que tiene cerca, provocando el dolor.
  • Mala circulación de la sangre al diafragma: cuando corremos, la mayor parte de nuestra sangre se va hacia los músculos, dejando el diafragma sin sangre y sin oxígeno suficiente, ocasionando el dolor. Además, si acabamos de comer, parte de nuestra sangre también se iría al estómago para hacer la digestión, por lo que se incrementa la probabilidad de que aparezca.

 

¿Cómo se evita el flato?

Aquí tenemos buenas noticias, gazella: la mejor forma de evitar el flato es ejercitándote. Así que vas por buen camino. Cuánto más fuerte esté tu cuerpo y más acompasada sea tu respiración, menos probabilidades hay de que aparezca ese pinchazo tan molesto. Pero, aun así, hasta a las corredoras de maratón son visitadas por el flato de vez en cuando, así que toma nota de estas recomendaciones extras que te ayudarán a evitarlo:

1. Toma un desayuno muy ligero y al menos deja pasar una hora antes de empezar a correr. Así evitarás tener algo en el estómago que pueda favorecer el flato. Un plátano o una barrita de muesli son opciones estupendas. Si corres por la tarde o de noche, simplemente asegúrate de que hayan pasado más de dos horas desde tu última comida intensa.

No llenarnos el estómago de agua y desayunar ligero nos ayudará a evitar las molestias

2, Calienta un ratito. Correr a un ritmo suave antes de empezar tu entrenamiento preparará tu cuerpo para el esfuerzo y te ayudará a ir acompasando tu respiración. Si todavía correr 5 minutos para ti es un sufrimiento, calienta caminando a buen ritmo hasta que empieces a trotar y ahí, ve incrementando la velocidad poco a poco.

3. Céntrate en tu respiración. Si eres muy propensa al flato, es todavía más importante que evites la respiración rápida, irregular y superficial. Llena tus pulmones, y vacíalos por completo en cada expiración, ayudándote del diafragma. Acompasar tu respiración a tus pasos (por ejemplo, cogiendo aire cada dos zancadas y soltándolo cada otras dos zancadas) también evitará que tengas una respiración demasiado irregular.

4.Mantén una buena postura al correr. La espalda recta ayudará a que tus órganos estén colocados en su sitio y no tengas molestias, además, favorecerá una respiración profunda.

5. Bebe poco a poco. Si vas a hacer un entrenamiento corto y no hace mucho calor, bebe cuando vuelvas a casa para evitar tener mucha agua en el estómago. Si hoy te toca una carrera larga, beber muchos sorbitos pequeños en vez de uno largo, también es efectivo para evitar el flato.

 

¿Cómo hacer que el flato desaparezca?

Vale, ya sabes por qué se produce y cómo prevenirlo… pero, ¿si te visita por sorpresa mientras corres qué puedes hacer para que el flato desaparezca rápido? Si durante el entrenamiento no llevabas una buena respiración, ahora es el momento de trabajar en ella. Baja el ritmo o incluso para de correr un momento, inspira hondo desde el abdomen, e intenta relajar tus músculos. A continuación, pon los dedos en la zona en la que notas molestia, presiona al inspirar, y deja de presionar mientras expiras.

¿El flato aún sigue ahí? El siguiente paso entonces es inclinarte hacia adelante dejando los brazos relajados a ambos lados. Incluso puedes subir el cuerpo y los brazos mientras inspiras y dejarte caer hacia adelante al expirar. Esto te ayudará a relajar el diafragma y la cavidad abdominal.

 

Da igual si eres una gazella principiante o una veterana, el flato puede aparecer de sopetón en cualquier momento. Sí, es molesto. Sí, puede fastidiarte un entrenamiento. Pero siguiendo nuestros consejos, podrás prevenirlo más fácilmente y hacerlo más llevadero si aparece. Porque una mala tarde la tiene cualquiera… ¡pero a nosotras las gazellas nada nos frena!

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