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“¿Cuánta agua debo beber al día?”. Esa es una de las preguntas más buscadas en Google y respuestas hay a porrones. Aunque la pregunta que a ti realmente debería importante como runner es “¿cómo debo beber durante mi entrenamiento para no deshidratarme?”. Si has llegado hasta aquí, es porque probablemente ya te has preguntado esto tú también. ¡Y aquí estamos nosotros para responder! 😉

Beber agua es importante siempre, pero para una corredora todavía más. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: durante el entrenamiento sudamos y nuestra pérdida de agua y sales es mucho mayor y nos puede conducir a una deshidratación. Los efectos de la deshidratación los trataremos otro día, pero ya te avisamos de que no son nada divertidos. Así que hoy centrémonos en qué hay que hacer para hidratarnos lo suficiente durante el entrenamiento. ¡A por ello!

¿Qué hacer para no deshidratarnos mientras entrenamos?

El primer paso, es beber antes de salir de casa. Esto nos ayudará a no tener que llevar mucha agua encima (lo que puede ser un problema) y a estar cómodas corriendo durante más tiempo. Si vas a entrenar durante menos de media hora y no hace demasiado calor, incluso con eso podrás aguantar hasta llegar a casa para volver a beber. Pero siempre ve observándote a ti misma y, si ves que lo necesitas, no aguantes sed y llévate la botella (más adelante veremos opciones para no ir cargada hasta las cejas).

Puedes elegir entre llevar agua o bebida isotónica. Como el sodio es el electrolito que más perdemos con el sudor, puedes elegir bebidas que lo tengan en su composición… pero huye de los refrescos que se publicitan como “bebidas para deportistas” (seguro que te vienen uno o dos a la mente).

¿Hace mucho calor? Entonces no te olvides de meter la botella en la nevera y, preferiblemente, que sea un poco aislante. Así te ayudará a hidratarte, pero también a refrescarte.

Una riñonera portabotellas puede ser tu mejor aliada para llevar las manos libres de peso

 ¿Cómo beber durante el entrenamiento?

Como te hemos comentado más arriba, la forma en la que bebes mientras haces ejercicio es importantísima porque influye directamente en la efectividad de tu entrenamiento. Y no lo decimos solo nosotros, también lo aseguran los expertos.

Si bebemos muy poca cantidad y nos deshidratamos, podemos experimentar reacciones como calambres, agotamiento, mareos, falta de coordinación e incluso aumentar las posibilidades de sufrir una lesión. Peeero, si bebemos demasiada agua o lo hacemos demasiado deprisa, podemos provocarnos náuseas o terminar nuestra sesión de running con el tan temido flato.

Por eso, el truco está en empezar el entrenamiento hidratado e ir bebiendo poco a poco y sin atiborrarte para evitar deshidratarte. 

 

¿Llevar o no llevar botella de agua?

No es una pregunta tan fácil de responder como parece. Mucha gente lleva una botella en la mano, pero esa no es una buena solución, ya que ese extra de peso hará que tus músculos de un lado trabajen más duro que los del otro y que tu cuerpo se vaya descompensando. Además, llevar algo en la mano mientras corremos no es cómodo, y más aún si nos resbalamos o nos caemos.

Pero como deshidratarnos mientras entrenamos tampoco es una buen idea, aquí te dejamos algunas alternativas a la botella en la mano para cuando vayas a correr mucho tiempo o haga mucho calor:

Guíate por las fuentes: Si corres por un parque, localiza todas las fuentes de agua potable e intenta pasar cerca de todas las que puedas. Otra alternativa a esto si no hay ninguna fuente, es que escondas una botella en algún punto seguro y así cada vez que pases por allí, podrás echar un trago.

Cinturones de hidratación: Como su propio nombre indica, son unos cinturones en los que se pueden colocar botellas para que sean fáciles de alcanzar. Aunque pueden modificar un poco nuestra postura, al llevar el peso cerca del eje central del cuerpo, tus músculos no se descompensarán tanto como si llevas la bebida en la mano. Son una opción económica si no encuentras un cinturón que te convenza. Además, puedes aprovechar para llevar ahí el móvil y las llaves.

Riñoneras con portabotellas Son una opción más económica si no encuentras un cinturón que te convenza.

Mochila: Esta es la opción más “pro”, solo recomendada si ya vas a correr bastante tiempo, o si vas a dar largas caminatas por la montaña. Hay de dos tipos, las mochilas en las que simplemente puedes colocar botellas de agua, o mochilas que ya vienen con depósitos incorporados rellenables y una pajita extensible para que no tengas que andar colocando la botella cada vez que quieras beber.


Ahora que ya hemos respondido a tu pregunta y te hemos chivado opciones para no ir con la botella de agua de aquí para allá, estás preparada para salir a entrenar como toda una profesional.

¿Quieres un truco más? Intenta beber pequeños sorbos de agua, incluso antes de tener sed. Así te adelantas a la deshidratación. Porque: ¡una runner bien hidratada, vale por dos!