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Excepto que corras sobre cinta todo el año, los cambios de estación traen un cambio de armario para las corredoras. Nos despedimos de los tops, las mallas cortas, y decimos hola a… ¿a qué? ¿Qué necesito para correr con frío y lluvia y no morir en el intento? Allá vamos:

Cómo combatir el frío sin parecer el muñeco de Michelin

Ir calentita pero cómoda, sin que la ropa limite tus movimientos, puede resultar un reto al principio, pero ya verás que una vez que tienes las piezas clave, se convierte en algo sencillo.

Lo que mejor suele funcionar es la “técnica de las capas”; normalmente con dos te servirá, a no ser que corras a temperaturas bajo cero. Conviene llevar, en la primera capa, tejidos térmicos en contacto con la piel con alta capacidad de transpiración para que no se nos quede el sudor en contacto con la piel, y una segunda capa que soporte el viento y el agua. Por ejemplo, una buena sudadera de tejido técnico y un cortavientos ligero con algo de relleno, nos serán muy útiles.

Tampoco pueden faltar los guantes finos pero térmicos, una braga para la garganta y orejas, unas mallas cómodas, con tejido térmico en la parte interior, bien ceñidas y ergonómicas. Las mujeres presentamos un mayor flujo sanguíneo periférico, por el que cubrirse bien manos y pies es importante para mantener el calor. Que el sujetador sea calentito puede que no sea lo primero que se nos venga a la cabeza a la hora de elegirlo, pero es una buena herramienta para ayudarnos a aportar calor al pecho, que es el centro del cuerpo.

Los calcetines son una de las prendas que más hay que cuidar cuando llueve porque, si se empapan, pueden impedirnos continuar con el entrenamiento 

Y no nos podemos olvidar de la parte más importante cuando hace frío: el gorro. De media se nos escapa más del 25% del calor por la cabeza, así que es esencial en cubrirla bien con un gorro ajustado y que no nos haga sudar demasiado.

 

Cómo protegerte de la lluvia sin acabar empapada en sudor

Si vives en una zona con un clima muy lluvioso puede que no siempre puedas predecir si va a empezar a llover durante el entrenamiento, por lo que es buena idea salir bien equipada por si nos cae un chaparrón. 😉

Ármate con una gorra con cierta capacidad de repeler el agua (para que no se nos empape la cabeza y nos entre en los ojos) y un chubasquero que además transpire (hay muchas membranas que tienen esa capacidad, tipo Gore Tex). Este tipo de prendas de calidad suponen una inversión algo elevada al principio, pero se rentabiliza fenomenal gracias a su gran duración. Es mejor que evites el típico chubasquero de plástico, ya que tienes grandes posibilidades de deshidratarte por falta de transpiración e ir incómoda por la humedad acumulada dentro del impermeable.

Las zapatillas pueden ser del tipo de la gorra, es decir, que repelan un poco el agua. Sin embargo, si vas a correr por una zona de suelo muy mojado, también puedes optar por unas zapatillas con membrana Gore Tex, aunque tienen el inconveniente de dar mucho calor. Si este es tu caso, debes de tener dos o más pares de zapatillas para darles tiempo a que se sequen entre dos sesiones de entrenamiento. Y, si quieres que se sequen más rápidamente, ¡un truco! Coloca unos papeles de periódico dentro de la zapatilla y sitúalas donde haya una fuente de calor (pero no muy cerca, ya que puedes estropear tanto las gomas como los termosellados y dejarán de ser unas buenas zapatillas muy pronto).

También puedes usar unos calcetines con buena transpiración y que no acumulen mucha agua (tipo coolmax) para que no se arruguen mientras corres y te puedan ocasionar ampollas o llagas en las plantas de los pies. 

Cambiarnos incluso la ropa interior cuando llegamos a casa es importantísimo para evitar cistitis

En la zona de las piernas, hay gazellas que prefieren ir en pantalón corto para no tener que sobrellevar la carga de una ropa más pesada y húmeda. Si eliges esta opción, puedes ponerte en las piernas algo de aceite para ayudar a tu piel a repeler el agua. Pero, si la temperatura es baja, lo más conveniente es usar una malla no muy gruesa y que no retenga mucha agua (en general debemos evitar el algodón, porque se empaparía).

Otro punto importante es que, en cuanto llegues a casa, te cambies de ropa lo más rápido posible (incluida la interior). Las mujeres tenemos facilidad para contraer una cistitis al estar en contacto mucho tiempo con el frío y la humedad, así que hay que prevenirla secándonos y entrando rápido en calor.

Y, por último, sea cual sea el clima en el que corramos, no debemos olvidar el protector solar facial. Aunque parece que cuando está nublado no nos quemamos, en realidad los rayos del sol siguen dañando tu piel. Así que es importante encontrar un protector que sea de buena calidad y adecuado a tu tipo de piel para que te acompañe en tus entrenamientos siempre 😊

 

¡Y eso es todo! Puede que en otoño e invierno el equipamiento sea un poco caro y con más piezas pero, si vas bien equipada, estarás mucho más cómoda y calentita, y podrás mantener tu hábito de entrenamiento durante todo el año.