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Aunque parezca inofensivo, el running es un deporte que causa mucho desgaste en el cuerpo, porque consiste en repetir miles de veces el mismo movimiento contra una superficie dura (el suelo). Esto hace que contar con unas zapatillas en plena forma sea importantísimo para prevenir dolores, lesiones y hacer que salir a correr todas las mañanas sea lo más parecido a un camino de rosas.

Vale. Pero, ¿cómo saber cuándo ha llegado la hora de despedirte definitivamente de esas zapatillas que te gustan tanto? Esta es una de esas preguntas del millón que asalta a todas las gazellas alguna vez, por eso, hoy la vamos a resolver dándote algunas pistas para que lo tengas claro.

Cuánto duran realmente unas zapatillas

 Vamos al grano. Normalmente un par de zapatillas dura unos 600-800 kilómetros, dependiendo de su uso, y de lo mucho que las cuides. Una vez superados los 800 km, se hace casi obligatorio mandarlas “al cielo de las zapatillas” para protegerte de las lesiones, ya que con ese número de km, su capacidad de amortiguación se ha reducido ya un 60%.

Así visto parece fácil. Pero, ¿qué pasa si no apuntamos los kilómetros realizados con cada par de zapatillas que tenemos? ¿Cómo podemos saber cuándo hemos superado los 600 km? Bueno, siempre te queda calcular cuántos kilómetros haces a la semana y multiplicarlos por el número de meses desde el momento en que empezaste a usarlas… aunque esto resulta un pelín rudimentario y menos preciso.

 

Señales que indican que es hora de jubilar tus zapatillas

 Está bien. Pongamos que contar km es un rollo y que es algo que no vas a hacer. Otro truco, no para saber el número de km, pero sí para averiguar si la zapatilla está muy degradada, es mirar las suelas de las zapatillas y observar los lugares de más desgaste, principalmente en la parte lateral y trasera. Por ejemplo, si miramos la suela de forma lateral y vemos que hay varias grietas y de cierta profundidad, es tiempo de cambiarlas, ya que la amortiguación ya está seriamente dañada.

Además, nunca viene mal prestarle atención al estado de las plantillas y observar si están muy desgastadas o incluso rotas. Normalmente, el desgaste de las plantillas indica que tus zapatillas han soportado más kilómetros de la cuenta. Sácalas cada cierto tiempo y míralas.

Y, como no, ¡escucha las señales que continuamente te manda tu cuerpo! Estar atenta a sensaciones como dolores musculares, calambres o cansancio extremo puede ser un buen indicador de que tienes que ajustar tu entrenamiento o de que tus zapatillas de running están pidiendo a gritos un cambio.

Las zapatillas fabricadas con materiales recuperados del mar son una excelente opción para reducir su impacto medioambiental

 ¿Es sostenible cambiar de zapatillas frecuentemente?

Si la sostenibilidad te preocupa tanto como a nosotras, puede que te interese este último apartado del artículo. Porque sí,  la gran mayoría de zapatillas crean un considerable impacto ecológico, y esto es debido a la variedad de materiales con las que son fabricadas que hacen que no sea fácil reciclarlas.

Por lo tanto, cambiarlas cada cierto tiempo no es lo más beneficioso para el medioambiente. Sin embargo, no todo está perdido, gazella. Puedes tener siempre tus zapatillas a punto sin necesidad de dañar el planeta.  

Esto es así, gracias a que varias marcas se han puesto las pilas por la causa, y están fabricando opciones que nos ayudan a ser más respetuosos con el entorno sin perder calidad, por ejemplo, fabricando zapatillas a partir de materiales recuperados del mar y reciclados.

Gazella es una app independiente de marcas comerciales, así que simplemente te animamos a investigar por ti misma las diferentes opciones que existen actualmente 😉.

 

Recuerda que correr con unas zapatillas desgastadas puede ser la puerta de entrada para sufrir múltiples lesiones, todas innecesarias. Y no queremos eso, ¿verdad? Pues entonces despídete de tus zapatillas viejunas y dale la oportunidad a unas nuevas.  ¡No te arrepentirás!