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Correr por las mañanas es cada vez una opción más elegida entre las gazellas. Es el momento ideal para sacar un ratito para ti misma cuando todavía no estás cansada de toda la actividad del día y de dedicar un intervalo de tiempo solo para relajarte y ponerte en forma.

Sin embargo, a toda corredora madrugadora le ha entrado la duda de si se debe salir a correr antes o después de desayunar y la respuesta casi siempre suele ser… ¡depende!

 

Cuál es el mejor momento para desayunar

En general, deberías desayunar antes de salir a entrenar, así cargas las pilas y evitas que te dé un mareo o que no rindas por falta de energía. Ahora bien, si quieres desayunar antes de salir a correr, hay que hacerlo al menos 1 hora antes, para darle tiempo a tu cuerpo a digerir los alimentos. Si no, irás a correr con la misma energía que tenías al despertarte… pero con el estómago lleno, lo que seguramente te producirá molestias en la tripa (pesadez, acidez, náuseas e incluso vómitos).

 

Si quieres desayunar después, no pasará nada si vas a hacer un entrenamiento ligero. Lo importante es que procures cenar la noche anterior correctamente y luego, durante el día, te preocupes de darte un buen chute de energía alimentándote adecuadamente.

Teniendo esto en mente y sabiendo que, para gustos los colores, en este artículo vamos a darte dos opciones:

  • Encontrarás consejos para gazellas que apuestan por desayunar antes del entrenamiento.
  • Y, también, tips para gazellas a las que no les gusta desayunar muy temprano o que no se quieren levantar una hora antes de tiempo para digerir la comida

Desayunar antes de salir a correr


¿Eres de las que prefieren desayunar antes de salir a correr? ¡Fenomenal! Entonces lo que tienes que buscar son alimentos que te den mucha energía, pero que sean muy fáciles de digerir y asimilar. La fruta (especialmente los plátanos), combinada con alimentos ricos en proteínas, como el queso fresco, los frutos secos, los huevos o la avena, son la combinación ganadora.

Por ejemplo, unas barritas energéticas caseras, con avena y frutos secos, acompañadas de un plátano, es un desayuno ideal para hacer antes de un entrenamiento.

Acompáñalas con un café y uno o dos vasos de agua, para recuperarte de la deshidratación de la noche. Intenta no beber todo de golpe antes de salir a la calle para no ir con el estómago lleno de agua.

Eso sí, ten en cuenta también los alimentos de los que debes huir antes de entrenar: aquellos con exceso de azúcar o grasa, como los zumos, mermeladas, cereales con azúcar añadido, los bollos y pasteles, las tostadas de mantequilla y los untables de queso o de chocolate. 

Un sandwich de atún te dará toda la energía que necesitas después del entrenamiento

Desayunar después del entrenamiento


Si, por el contrario, eres de las que ni en broma va a perder una hora de sueño por esperar a hacer la digestión, entonces tu mejor opción es desayunar después de salir a correr.

Lo más importante que debes tener en cuenta es que, aunque no desayunes, tienes que beber, porque por la noche siempre nos deshidratamos. Pero ojo, no te bebas todo de golpe. Es preferible ir tomando sorbos desde que te levantas hasta que sales de casa, para evitar ir con el estómago lleno de agua.

Para que tengas las pilas cargadas, la noche anterior deberás optar por cenar hidratos complejos, o proteínas, ambos de asimilación lenta. Esto hará que por la mañana tengas reservas de glucosa y proteínas disponibles para el entrenamiento.

Por ejemplo, los cereales integrales, los frutos secos, legumbres y hortalizas son ideales para una buena cena pre-entrenamiento.

Cuando vuelvas de entrenar, si tienes tiempo, puedes hacerte una tortilla con un par de huevos o, si no, un poco de leche, unas frutas, un batido de proteínas con avena o con yogurt, un sándwich de atún, o un sándwich de pollo con queso descremado son excelentes opciones para repostar.

 

Como ves, cuando se trata de decidir si desayunar antes o después de correr, cada maestrillo tiene su librillo y no hay fórmulas mágicas. Lo importante es que te sientas cómoda y que el desayuno se adapte a tus necesidades. ¡Escucha a tu cuerpo!